El 22 de junio de 1978, el astrónomo James W. Christy identificó por primera vez a Caronte, la mayor luna de Plutón. El hallazgo se produjo al detectar una extraña deformación recurrente en las imágenes del planeta enano. Tras analizar distintas fotografías, Christy comprobó que el fenómeno se repetía de forma periódica y concluyó que un objeto orbitaba Plutón, aunque no pudiera observarse directamente.

Este descubrimiento permitió comprender mejor la naturaleza del sistema plutoniano y supuso un importante avance para la astronomía planetaria. Décadas después, Caronte sigue siendo una pieza clave para el estudio de los cuerpos más alejados del Sistema Solar.